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viernes, 3 de febrero de 2012

La araña negra

Hoy en día no es raro observar asombrosas estiradas de los porteros para atajar los disparos más colocados, lances al puro estilo felino. Ver también guardametas ágiles para salir del área pequeña (e incluso la grande) jugándose la vida o la muerte en esas salidas. O arqueros inteligentes para dar los pases que inicien los contragolpes más letales. Los mejores (y peores) porteros de hoy, los Casillas, Valdés, Buffon, Julio César y demás, le deben mucho al que fue el pionero del estilo del guardameta de hoy: Lev Yashin.

Apodado “la araña negra” por su peculiar vestimenta cuando defendía el marco (toda negra) y por ser el primero en demostrar una enorme agilidad para atajar, que en nuestros días es vital para cualquier portero. Antes de él, los cancerberos se veían limitados al espacio definido por la primera línea de cal, era muy riesgoso cruzar esa frontera; además, era extraño ver a uno de ellos lanzarse por los aires para atajar un balón, y más raro aún verlos jugar con los pies más allá de usar las patadas para despejar el cuero o hacer barridas. Lev Yashin era dueño de toda el área y de unos impresionantes reflejos que le valieron también para ganarse su apodo, pues la gente decía que parecía tener ocho brazos. Su corpulencia (media cerca de 190cm) no parecía lógica para la habilidad con la que llegaba a los disparos rasos y se recuperaba, desde el suelo, para atajar los trallazos elevados. Sus lances dejaban boquiabiertos a todo un público que no acostumbraba ver semejantes estiradas en un campo de Fútbol, pues parecía cubrir toda la portería gracias a su gran salto; hoy en día vemos a menudo esas impresionantes atajadas en distintos partidos, pero con Yashin eso era un espectáculo en cada encuentro.  

Se inició como portero de hockey sobre hielo en el equipo de la fábrica donde trabajaba (adiestrado para atajar un disco, un balón era pan comido), pero un día el equipo de Fútbol lo necesitaba para suplir la ausencia de su guardameta… y, como muchos grandes inventos que nacieron de la casualidad, Lev Yashin nació ese día para convertirse en arquero Fútbol… ¡Y vaya que fue un enorme descubrimiento!

Jugó toda su carrera y desde los 20 años de edad en el Dínamo de Moscú, equipo con el cual ganó 5 ligas y 3 copas, pero su papel más destacado lo realizó para la selección de la URSS con la que ganó la Eurocopa de 1960 (la primera edición del torneo) y la medalla de oro en los juegos olímpicos de 1956, además de participar en los mundiales de Suecia 1958, Chile 1962, Inglaterra 1966 y México 1970.

Se retiro a la edad de 42 años en 1971, luego de 326 partidos en la liga rusa de los cuales 270 terminaron con su portería imbatida (ambas cifras son record hasta hoy). En 1963 ganó el Balón de Oro, siendo, hasta la fecha, el único guardameta en conseguirlo. Como muchos hacen hoy, solía estudiar a sus rivales antes de los partidos, por lo que sabía cómo atacaban los equipos contrarios y quiénes se encargaban de arrojar los tiros de penal, lo que a su vez le valió para atajar 150 de ellos en toda su carrera (dato no oficial). Cabe mencionar que fue el primer portero en utilizar guantes. Falleció en 1990 a causa de un cáncer de estómago, y desde la copa del mundo 1994 el premio al mejor guardameta del mundial se entrega en su honor.

Por todo lo antes mencionado, Lev Yashin fue, en la década de los 60, un portero del siglo XXI, un innovador en su puesto y, sin lugar a dudas, el mejor arquero de la historia del Fútbol.

miércoles, 4 de enero de 2012

Sócrates: El filósofo del fútbol


Brasil siempre se ha caracterizado por ser cuna de jugadores espectaculares. Goleadores de raza como Romario o Ronaldo; defensas y carrileros de largo recorrido y con facilidad para aportar en el ataque como Roberto Carlos, Cafú, Mauro Silva o Branco; o futbolistas simplemente excepcionales como Pelé o Garrincha. Pero dentro de esa amplia gama de colores que aporta este hermoso país a la pintoresca historia de su fútbol, se encuentra una estirpe de jugadores que hacen ver este deporte de una forma más simple. Lo hacen más bello con el simple hecho de pasarse el balón, jugar en conjunto, pues, al fin y al cabo, el fútbol es un deporte de equipo; sin embargo, muy pocos logran hacer esto de una forma bella. Simple, pero bella.


Dentro de este tipo de jugadores brasileños, al lado de nombres como Zico o Dunga, se encuentra una persona diferente, un futbolista distinto, dentro y fuera del campo, con una historia tan larga como su nombre: Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira. O, simplemente, Sócrates.

Desde su nacimiento, Sócrates fue distinto al futbolista promedio en Brasil. Mientras que la gran mayoría de los jugadores de su país venían de la pobreza y usaron su cualidad como deportistas para escapar de las favelas, Sócrates nació en un hogar relativamente acomodado en Belem do Pará, en el año de 1954. La fama le llegó ya “avanzado” de edad, a la mitad de su tercera década de vida, lo que le permitió estudiar la carrera de medicina mientras jugaba en el Botafogo, seguramente porque nadie, incluyéndolo a él, apostaba por que llegaría a ser una estrella de fútbol; en un país acostumbrado a tener jugadores con enorme habilidad, Sócrates era más bien lento en el uno contra uno. Pero fue su habilidad mental la que le valió para triunfar.

Lo contrató el Corinthians en 1978, donde empezó a destacar por su inteligencia para crear jugadas. Desde la posición de mediocentro ofensivo, Sócrates escogía siempre el pase adecuado, con una visión excepcional, característica solo de algunos elegidos. Su juego no era de velocidad, pero sus piernas largas le permitían dar grandes zancadas, lo que le concedía ventaja en esa faceta sobre algunos rivales. Tenía un toque de balón único y jugaba con una calma imperturbable. En el uno a uno, hacía lo más fácil, pasar el balón al compañero mejor ubicado. El suyo era un estilo elegante, basado en la precisión y movimiento eficiente e inteligente, más que el ritmo acelerado y la resistencia física. Para un jugador como Sócrates, su cerebro era más importante que su cuerpo.

Hoy en día el Fútbol no tiene color político, pero en décadas anteriores sí que lo era en algunos lugares. Corinthians fue creado por trabajadores inmigrantes, y siempre fue identificado con la clase trabajadora. Sócrates co-fundó la “Democracia Corinthians”, una organización que protestaba contra la dictadura de aquel entonces.

*El momento más importante para Sócrates en su carrera (y uno de los pasajes más brillantes de la gloriosa historia del fútbol brasileño) fue la Copa del Mundo de 1982, celebrada en España, en donde fue capitán de aquella escuadra. Brasil no logró ganar el torneo. De hecho, ni siquiera llegó a las semifinales. Un equipo italiano que apelaba al “Catenacchio” y la efectividad de su goleador, Paolo Rossi, lo eliminó y se proclamó campeón del torneo. El Brasil del 82, sin embargo, es considerado como uno de los mejores equipos de la historia del fútbol y la mejor selección (junto con Hungría de 1954 y la Holanda de 1974) que nunca ganó la Copa del Mundo. En cierto sentido, el fracaso final del equipo en realidad aumenta su leyenda. Salieron derrotados, pero se mantuvieron fieles a su principio: que el fútbol es algo más que simplemente ganar. Es también una forma de expresión estética. Como el mismo Sócrates explica:

"Ese equipo brasileño representaba la fantasía, el idealismo, un idilio. Italia representa la eficiencia, la eficacia. Pero al menos hemos perdido luchando por nuestros ideales. Y se puede comparar eso con la sociedad de hoy. Hemos perdido el contacto con la humanidad, las personas son impulsadas por los resultados. Solían ir al fútbol a ver un espectáculo. Para mí la belleza es lo primero, la victoria es secundario y lo que realmente importa es la alegría!"
Existe mucho más que contar de aquella Copa del Mundo, y del Fútbol que ahí se practicó con la Francia de Platini y el Brasil del “Jogo Bonito”, pero una frase de éste filósofo del Fútbol lo resume todo: “No hay que jugar para ganar, sino para que no te olviden”.

Jugó en el Corinthians hasta 1984, cuando pasó a jugar en la Serie A italiana con la Fiorentina. Luego pasó por el Flamengo, Santos y regresó al Botafogo, donde se retiró en 1989. Falleció el pasado domingo 4 de Diciembre de 2011, y como él lo había deseado, con el Corinthians proclamándose campeón: “Quiero morir en un domingo y con el Corinthians campeón” dijo. Descanse en paz un filósofo, un artista del fútbol: “no soy un atleta, soy un artista del fútbol” Sócrates (1954-2011).

LOS 50 MEJORES

Los 50 mejores será una lista en la que se incluirán los más memorables jugadores de la historia del Fútbol, sin posiciones ni rankings de ningún tipo. Como suele suceder en estos casos, existe la probabilidad, o más bien la certeza, que se me escape algún jugador y que, por otro lado, muchos no estén de acuerdo con algunos de los que yo decida incluir... Sin embargo, tomando en cuenta que en este tipo de listados siempre existe un factor subjetivo en la elección de uno u otro, nunca se puede lograr un común acuerdo entre todo el mundo, pero intentare hacer lo mejor que pueda.

Aprovechando el reciente deceso de un grande del Fútbol brasileño, empezaré mi lista de los 50 mejores jugadores de la historia con Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira.